lunes, 8 de noviembre de 2010

Olivos

Aún recuerdo en mi infancia y en mis años mozos, como dicen muchas personas mayores, cuando donde yo vivía, era todo campo y olivos. Allá donde alcanzaba la vista solo se divisaban campos de olivos y terreno, verde y un aire de libertad y frescura que el hecho de estar en medio de tierra silvestre te transmitía. Además, al ser una época en la que era niño, te daba más alegría y sensaciones agradables al recordarlo. No sé hasta qué punto esto está pasando en otras partes de España. Yo vivía en una comarca de Sevilla que se llama El Aljarafe. Y con la creciente urbanización que esta zona ha experimentado en los últimos años, las casas y pisos han comido despiadadamente espacio al campo verde de olivos donde los chiquillos como yo jugábamos y disfrutábamos de nuestros ratos de juego. Y es una pena, ya no solo por el hecho de ya no poder apreciar estos paisajes verdes que existían antes, sino por algo tan simple como el hecho de que se están perdiendo árboles y campo que dan aire a las ciudades además de su parte estética y de belleza. Y también un referente de la significancia del olivo, icono de muchas villas y pueblos de Andalucía y símbolo del Aljarafe. Quedan algunos espacios mínimos en contados lugares, pero debería cuidarse más este tema y que no se termine con algo que ha estado tan presente en nuestras vidas.

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